jueves, 17 de marzo de 2016

Contando el cuento, invitando a soñar

#Quémáspues


Hace unos días estuvimos en un programa televisivo de nuestro país (Mañanas con Uno: Padre e Hijo recorrieron el mundo en su moto) contando nuestra historia, recordando desde que empezamos a soñar con esta travesía y cómo la fuimos desarrollando de país en país. Revivimos momentos muy graciosos, impresionantes y sobre todo la forma en que sacamos provecho de un montón de casualidades a nuestro alrededor: nos volvimos parte del paisaje y nos empoderamos del sueño que elegimos.





Lo más bacano de haber estado en el programa y de haber comenzado muy pronto las charlas es compartir con mucha gente esta sensación tan increíble de atreverse a ser feliz, de atreverse a entrar un poco más tarde a la universidad, como le pasó a Daniel, o de dejar por un tiempo el trabajo, como hice yo, porque uno muchas veces, por hacer lo urgente, no deja espacio para lo importante.



De todo esto han surgido algunas dudas porque hay mucha gente que nos escribe para felicitarnos, decirnos que sueñan con hacer lo mismo o algo parecido, que se encarretaron con nuestra historia. Entonces nos preguntamos qué les falta para empezar a ser felices.
No la felicidad como una sonrisa permanente e inamovible, sino como una serie de aprendizajes, recuerdos y vivencias que dejan huella para sacarte grandes sonrisas de vez en cuando.


Nosotros somos los pilotos de nuestras vidas: decidimos la ruta del GPS, elegimos el camino y el medio para llegar. ¿Y a vos qué te falta para empezar?


miércoles, 9 de marzo de 2016

3 cosas de la vida después de recorrer el mundo en moto

#QueMasPues


Hace 4 meses llegamos a Medellín. Yo volví a trabajar y Daniel entró a la universidad. La verdad, la vida simplemente nunca volverá a ser igual. Vivir aventuras y atreverse a cambiar por un rato la rutina te da esa capacidad de “ver más”, de ir más allá de lo que antes era normal.


Los cambios han sido bastantes: la ropa, la alimentación, dormir en casa, bañarse todos los días y muchas cosas más, sin embargo, quisiera mencionar 3 cosas en especial:

El suiche de la hospitalidad: una de las cosas más bacanas del viaje fue descubrir que el mundo es un lugar supremamente amable y hospitalario. Nosotros éramos dos colombianos andando en moto y nos recibieron de una manera que jamás imaginamos. A uno se le quedan esas cosas. Ha sido increíble cómo nos contagiamos de ese amor que recibimos por el mundo, y que ahora queremos compartir con todas las personas que podamos.



Eres uno con lo que te rodea: este tema ha sido clave durante estos meses. Incluso hice un viaje en bicicleta de dos semanas desde Medellín hasta Popayán con Manuel, mi otro hijo, y la diferencia a comparación de viajar en moto es enorme porque pierdes el afán, te detienes más, ves sitios que eran invisibles, te encuentras con personas inimaginables. El mundo se abre ante la calma, y esto nos lleva a emprender nuevas aventuras.


La vida es impredecible: durante el viaje cada día era diferente. Eso era lo mejor, despertarnos sin saber con qué nos íbamos a encontrar. Era muy entretenido, nos hacía estar atentos y dispuestos a descubrir todo a nuestro alrededor. Y vivir tanto asombro nos hizo entender que la vida normal tiene cosas increíbles a las que les podemos sacar muchísimo provecho. Aprender más y quejarse menos.



La satisfacción de haber alcanzado un sueño tan grande nos dejó con toda la gasolina para querer cumplir muchos otros más. Daniel empezó a estudiar ruso: se volvió un reto para él  volver allí, y hablando bien.
Y yo decidí compartir con la mayor cantidad de gente posible cómo esta aventura cambió mi vida, la de mi familia y la de las personas a mi alrededor, que más que nunca se han motivado para cumplir sus sueños, ¡a como dé lugar!

#ColombiaRTW