martes, 2 de junio de 2015

Sorpresas

Mayo 29, día 299 

Nos levantamos y a eso de las 9 teníamos todo amarrado, pero Diana, la persona que nos estaba hospedando en gorno altaisk nos dijo que nos tenía desayuno, así que desayunamos con ella y mas o menos al mismo tiempo que terminamos se largo un aguacero de padre y señor mío, esperamos un rato mientras se calmó y en medio de una brisa suave salimos. 

Teníamos como meta hacer 400 kilometros para quedar a 50 de la frontera con Mongolia.
 
Al cabo de 100 kilómetros el frío y la lluvia me pudieron y le dije a mi papa que paráramos en un café. Tan pronto vimos uno paramos y aprovechamos para almorzar de una vez. El almuerzo fue borsh con greshka, cuando terminamos, muy a mi pesar, seguimos bajo la lluvia, al cabo de otros cuantos kilómetros paramos a tanquear. 


Después de eso  seguimos por un camino montañoso que si no fuera por tanto frío hubiera disfrutado mucho, igual la vista fue muy bonita y valió la pena parar a tomar foto. 

Foto con la vista

Selfie

En ese punto estábamos a 200 kilómetros de nuestro destino y estaba temprano, el clima seguía medio malo pero por lo menos había parado de llover, 50 kilómetros después vimos 4 urales parqueadas al lado de la carretera. Las urales son motos con sidecart de producción rusa, la primera de estas dejo la línea de ensamblaje en 1941 y aun hoy las producen. El caso es que a mi papa le dio curiosidad y paramos haber de quienes eran, al verlas mas de cerca noté que tenían un montón de equipaje y las placas eran alemanas, apenas paramos se nos acercaron los dueños de las motos quienes están reparando una de ellas, resulta que los que manejaban eran 3 alemanes (2 mujeres y 1 hombre) y un Man de Estonia, además de una mujer de Chipre que iba en uno de los sidecars, en esas empezamos a hablar, ellos eran un grupo de amigos que tenían como meta llegar a Nueva York. Estaban ahí parados porque una de sus motos había fallado y estaban reconstruyendo el alternador, nos contaron que las urales son motos pésimas que la mayoría de ese equipaje que llevaban eran repuestos (para que se hagan a una idea, llevaban 3 cajas de cambios completas)

Anna checkeando su moto 

Nos entretuvimos mucho rato hablando con ellos y a las 4 nos preguntaron si queríamos acampar con ellos, nosotros dijimos que nos parecería muy bacano . Al fin, al cabo de unos minutos terminaron de arreglar la moto y seguimos juntos. Pasaron 5 minutos y volvieron a parar la moto no había quedado bien arreglada y volvió a vararse, esta vez no pararon a arreglarla, sino que la remolcaron hasta el siguiente pueblo. En el pueblo desarmaron la moto y encontraron el problema pero sorprendentemente no tenían el repuesto. 
El motor abierto 

En ese momento empezaron a preguntarle a las personas que se acercaban si sabían en donde podían encontrar el repuesto, un par de personas dijeron que sabían donde que les diéramos unos minutos para traerlo. Mientras esperamos los alemanes nos dijeron que su viaje estaba patrocinado por vodafon y les habían regalado un celular con llamadas internacionales e internet ilimitado en todo el mundo, parecía de película!Aprovechamos para hacer un par de llamadas y contarle al mundo que estábamos vivos. 

 También apareció este tipo (el de la izquierda) 

Al rato apareció el Man con la pieza pero decidieron que ya estaba tarde y que era mejor encontrar primero un lugar en donde acampar, entonces sacaron una manila y jalaron la moto. A los 3 kilómetros encontramos un lugar parecido a una casa pero sin ventanas ni puerta que estaba abandonado así que lo tomamos prestado para pasar la noche. 

Esta era la vista desde donde nos estábamos quedando. 


La desempacada fue bastante rápida y tan pronto terminamos se largo un aguacero y un vendaval del otro mundo. Me llamo mucho la atención que los otros viajeros no tenían un colchón inflable o un aislante térmico sino que tenían una maleta enorme llena de pieles de oveja entonces las ponen en el suelo y ese es su aislante termico! 

Por la noche ellos cocinaron para nosotros una comida deliciosa y al fin nos fuimos a dormir.