martes, 23 de junio de 2015

Día de reencuentro

Junio 11 día 312

Nos levantamos en medio de una nube de mosquitos, que pereza, toco hasta ponernos los gorros especiales que tenemos para eso.

Pedro con el gorro posando. 

Nos despedimos de los alemanes en carro y volvimos al pueblo a hacer el montón de cosas que teníamos para hacer, ósea, comprar provisiones y los de las urales para variar tenían que soldar unas cosas.

En al camino al pueblo encontramos esto, es un santuario budista, el monumento como tal no tiene nada de especial lo interesante son las banderas Que se ven pegadas a las barandas, esos son ofrecimientos y lo que a mi me parece mas bacano es esa pequeña caseta en frente de la moto de mi papa son dos "plegarias", son cilindros giratorios en los cuales hay escrita una oración, entonces para uno rezar lo que hace es darle vueltas a eso, yo no es que crea mucho pero le dimos vueltas por si las moscas.

El resto del día nos la pasamos yendo de tienda en tienda buscando partes para las urales y un o-ring para el colchón inflable de mi papá que se había perdido.  A eso de las 6 estábamos listos y salimos en la misma dirección que habíamos tomado mi papá y yo el día anterior. No tardamos mucho en recorrer los 100 kilómetros que había hasta la villa y ahí decidimos armar campamento. Primero fuimos hasta un lago que había justo atrás de la aldea ya habíamos escogido un lugar e íbamos a empezar a armar cuando se nos acerco un local y profusamente nos dijo que no durmiéramos ahí, le entendimos que había millones de mosquitos aquí entonces que era mejor que nos alejáramos un par de kilómetros de ahí. Escuchando tales recomendaciones no vacilamos un segundo e hicimos lo que nos decía, escogimos un lugar a unos cuantos kilómetros de ahí, armamos el campamento mientras terminaba  de anochecer. Luego cocinamos algo sencillo y despues me dedique un rato a ver el hermoso cielo que nos cobijaba esa noche.