martes, 23 de junio de 2015

Billar

Junio 6, día 307

Mi día medio empezó cuando Pedro medio me levantó y me dijo que iba a ir a dar una vuelta en moto, yo le dije que bueno, voltie la cabeza y seguí durmiendo. A los 15 minutos me levante enserio y empaque el campamento, mi papa volvió una hora después con una sonrisa en la cara diciendo que había montado muy bueno, se fue montaña arriba por una trocha llena de arena, pero como iba sin maletas lo disfruto mucho. 

Al terminar de empacar nos dirigimos al la ciudad, hoy iba a ser un día de "shopping". Yendo a la ciudad vi esta imagen tan triste: 

Todo ese lugar estaba lleno de basura, parecía a Sudán en donde no recogen la basura entonces todo parece un chiquero. 

Después del corto trayecto llegamos al pueblo, ahí dejamos las motos parqueadas y cuales turistas nos mobilizamos a pie ! Nuestra idea era recorrer el mercado todo el día.

El entrar a este lo primero que se ven son los stands, todos llenos de productos chinos de todo tipo, desde televisores hasta gas butano y estufas,  se parece bastante a el hueco con una gran diferencia, en este todo el mundo es callado, no se escucha un alma mientras uno recorre el lugar, nadie grita y ningún vendedor lo acosa a uno para que compre sus productos, así es que me gusta a mi un mercado, será que ya me estoy volviendo un viejo biatico ? 

Una pequeña porción del mercado estaba compuesta por estos contenedores, adentro también eran locales. 

Después de recorrer bastante, un pabellón cubierto del mercado nos llamó atención, la carnicería. 

Apenas iba a entrar sale un señor de ahí con unas cuantas cabezas de cabra petrificadas, se ven muy provocativas.

Adentro de este lugar el olor es sofocante, todo huele a carne! Siquiera no duramos mucho adentro porque un señor nos vio tomando fotos y nos dijo que no se podía y nos echó de ahí.

Al salir seguimos caminando otro rato hasta que nos encontramos con la versión mongol de una sala de billar, era un espacio grande, cubierto por lonas rotas y deshechas en el se veían no menos de 30 mesas de billar en una condición muy similar a las lonas, mi papá, que nació con un palo para tacar en la mano, nos propuso jugar una partida. Yo acepte de malagana porque no es que sea muy bueno en eso y esperaba que mi papa nos humillara (estábamos andando con Anna, una alemana), resultó que ese día Pedro se había levantado con el pie izquierdo porque todos estábamos tocando igual de mal, que petardos. 



Después de esta partida, una de las personas locales que estaba observando, vio que éramos presa fácil y le puso a mi papá juego, el acepto, lo que iban a jugar era billar pool. 

El juego del año: 
Esta era una partida como nunca se había visto en estas tierras, un colombiano de Puerto Venus contra un Mongol de Khovd, la tensión se sentía en el aire. El mongol tacó primero, pero ninguna bola entró, luego el colombiano, nada, finalmente el mongol en una racha espectacular metió 3 bolas, en ese punto Pedro se empezó a asustar ! Pero la suerte de los preparados lo acompaño y metió unas cuantas bolas mas, el mongol contraataco y el juego siguio. Mi papá cogió otra racha pero faltándole una bola sucedió el desastre, mi papa cedió a los nervios y metió la bola blanca. Pero el local también sentía la presión y faltándole también una bola erró el tiro, esto y una recuperación increíble le costaron la partida, el visitante gano y se llevó toda la gloria. 


 

Pedro, Anne y el vencido. 

Después de tremenda partida teníamos que comer algo así que buscamos un chuzo y almorzamos. 

Lo que comimos fueron como unas empanadas al vapor rellenas de carne y grasa, presuntamente de cordero, se les denomina Buuz y son muy tradicionales de acá. Mi papá acompaño su comida con un té en leche de cabra, sin palabras ahí. 

Al terminar fuimos a reunirnos con los otros que estaban en un restaurante que tenia wi fi, ahí me senté y ellos se fueron a buscar partes para la Ural. Estuve toda la tarde chismoseando, escribiendo y publicando cosas en Internet.

Al salir del lugar me encontré con un holandés que acababa de empezar su vuelta al mundo en moto, tenía una de las motos mas bacanos que he visto, una Ktm 690 enduro con todos los gallos imaginables para hacerla una viajera. Johrg llevaba 5 semanas viajando y planeaba pasar por Colombia en diciembre, así que me quede un rato con el hablando y compartiendo la información que teníamos especialmente de como enviar las motos de Rusia a America, el con un pasaporte de holanda iba a hacer la facil! enviar desde Vladivostok a Japón por ferry y de ahí a américa por avión, cosa imposible para nosotros ya que la visa nipona no se puede obtener sino desde Colombia. Mientras estaba en esas llegaron con nuevas de los otros, estaban comprando un SIDECAR nuevo, eso es decir iban a cambiar la mitad de la moto de uno, increíble esta gente. 


La moto del Man

En ese momento decidimos ir a donde estaban los otros, yo no tenía mis botas ni ningun tipo de zapatos y me daba susto manejar descalzo enotonces le dije a mi papá que si iba a donde estaban ellos y me traia las botas que las habia metido en una de las motos, yo por mi parte me quede hablando con el holandes otro rato.

Cuando volvió mi papá decidí que era una buena hora para irme a dar un baño a el baño comunitario del pueblo, me fui a despedir del holandes y le dije que hoy ibamos a acampar cerca del pueblo que estaba mas que bienvenido a acampar con nosotros, el acepto. Ademas le dije a pedro que me mandara al celular las coordenadas de donde iban a acampar. En fin, me fui y me di mi baño, el me mando las coordenadas y fui a buscarlas, me metí una medio perdida pero al fin los encontré. 

Me pareció muy sorprendente el lugar en donde estaban, mi papá junto con los de las urales y el holandés habían rentado por una noche una tienda tradicional mongol también llamada yurt. Es una carpa circular de unos 6 metros de diámetro la cual está cubierta por una lona blanca y un material aislante, muy bonita. Lo que me quedaba de noche me la pase adentro de esta escapando un poco del frío y ayudando con la comida que estábamos cocinando.