martes, 23 de junio de 2015

Águila

Junio 4, día 305

Nos despertamos y sin mayor novedad empacamos. Al salir de nuevo a la carretera principal nos encontramos con dos alemanes que andaban por Mongolia en dos 1150 gs, que nota ! 

Con una de las motos

Al cabo de unos kilómetros el pavimento se acabo, y ya no había nada ! Ni siquiera afirmado, solo los trillos que dejaban los carros que pasaban, no paso mucho tiempo antes que nos encontráramos una de las urales varada.


Era un daño menor y no tardaron mucho en arreglarlo, pero mientras lo arreglaban se largo un aguacero, yo me demores. Poco mas de lo adecuado en ponerme el impermeable y me metí una gran mojada.  En medio de la lluvia continuamos hasta que vi un niño sosteniendo un águila de caza. La Cetrería también conocida como el deporte de reyes es una actividad en la cual una persona, cetrero, caza mediante un ave rapaz, en el caso de Mongolia un águila real, el entrenamiento de persona y animal para poder cazar de manera casi simbiótica es largo y tedioso, pero si se hace bien al final tanto cetrero como ave actuaran como uno solo.

Al parar, El Niño nos invito a que cogieramos el águila. 

Acepte, que animal tan grande y miedoso, dicen que los mongoles galopaban en un caballo mientras sostenían el animal, mis respetos para el brazo de esa gente, me pareció muy bacano "ser parte" de esta tradición milenaria.


Después de tremenda experiencia pudimos seguir un rato sin inconvenientes hasta que casi pierdo el control de la moto, se me había pinchado la llanta de atrás. 

El cambio de neumático fue rápido, una de las urales se devolvió (nosotros siempre andamos atrás) y nos ayudo a cambiarle, además estos buenos señores se acercaron y de alguna forma u otra ayudaron.

Luego de este incidente alcanzamos a las otras urales y seguimos un par de kilómetros hasta que una tuvo una falla critica,, decidimos entonces que íbamos a buscar donde dormir y remolcar la Ural mala. 

Acá fue que armamos, que alegría que se vararon tan cerca de un lugar tan bonito.

Desafortunadamente el lugar quedaba a 2600 metros sobre el nivel del mar y el frío que hacia era tremendo. Mientras armábamos Johanes trabajó en su moto, el problema era que el cigüeñal estaba desgastado entonces en vez de girar sobre sí mismo hacia un movimiento elíptico, eso daño el o ring que mantiene el aceite adentro y había una grandísima fuga. La solución fue cambiar todo el cigüeñal, nada difícil en estas motos que tienen una ingeniería comparable con la de una licuadora. 

Después de terminar la armada celebramos que habían logrado arreglar eso, cocinamos juntos y nos fuimos a dormir.