viernes, 15 de mayo de 2015

Oremburg

Mayo 14, día 284 

Nos levantamos a las 9:30, desayunamos un menjurje de maiz muy bueno y luego salimos a la calle en compañía de Ivan, el nos iba a mostrar su ciudad. La casa de el queda muy cerca del centro histórico así que nos fuimos caminando. 


Lo primero que vimos fue una estatua en honor a los cosacos, antiguos guardias de las fronteras de Rusia en los tiempos zaristas. 

Esta es una estatua de el águila bicéfala, símbolo de Rusia heredado del imperio bizantino, significa la dualidad de poder entre la iglesia y el monarca. 


También entramos a una iglesia, Ivan es un cristiano devoto, así que al entrar a la iglesia hizo una serie de inclinaciones y se santiguo varias veces, me pareció curioso. Luego nos regaló una vela y nos dijo que dijéramos una plegaria y luego prendiéramos la vela, el humo le llevaría la plegaria a los oídos de Dios, yo hice una plegaria no muy religiosa y prendí la vela por si las moscas.


Después de la iglesia salimos caminando hasta una calle peatonal muy grande y bonita.

Había una estatua de Lenin llena de flores, a ese man todavía lo quieren mucho aquí. 
 
Encontramos una escultura de un reno y me tenía que tomar la foto.

Esta escultura la encontramos y le preguntamos a Ivan que era, es una estatua que honra la labor de los maestros, aquí adoran a los maestros es todo un honor enseñar, eso se ve en este tipo de esculturas y también en los beneficios que les dan, por ejemplo las universidades les dan casa como parte integral del sueldo, el cual por lo que entendimos también es muy bueno.
Cuando será que en Colombia entendemos que los maestros son arquitectos del futuro y que les tenemos que dar un trato privilegiado. 


Un pequeño reconocimiento a Yuri Gagarin en el lugar que vivió en esta ciudad. 

Al llegar al final de la avenida peatonal llegamos a este puente sobre el río Ural, este es el río que separa simbólicamente a la parte europea de Rusia con la asiática, justo en la mitad del puente hay una "frontera".
En la columna de lee Asia

Al otro lado del puente hay un parque donde caminamos un rato. 

Pedro e Iván, en el fondo se ve el puente. 

Para volver a cruzar a Europa tomamos un teleférico para ahorrarnos los 100 metros de caminata que hubiera significado pasar por el puente. 

 
Al llegar a Europa fuimos al museo de la ciudad.

En la entrada había una escultura de pushkin.

Por dentro el museo no me pareció la gran cosa, habían cosas de muchas culturas ya que Oremburg se juntan bastantes etnias, las más representativas (de las que me acuerdo) son: tártaros, eslavos, Kazajos y turcos.

Mi papa con unos uniformes. 

Al terminar con el museo yo tenía un hambre muy brava, afortunadamente Ivan también e inmediatamente tomamos un taxi hasta un restaurante que nos quería mostrar. 

La pena: 
El restaurante era una cafetería muy sencilla, el empezó a pedir una cosas (afortunadamente había que pagar antes de comer), al terminar de pedir nos dijo cuanto era: 1500 rublos, yo de una reaccione y mi papá también, le dijimos que nos moríamos de la pena pero que eso estaba muy por encima de nuestro presupuesto (1500 rublos son 30 dólares), el nos miró desconcertado, yo creo que no se imagina que nuestro presupuesto son 6 dólares por comida como mucho y que con 30 dólares podemos tanquear dos veces o dormir dos días en hoteles en vez de acampar. El al fin cambio el pedido y dijo que eran 800 rublos, igual estaba bastante caro y le propuse que buscáramos algo mas para comer, que de verdad no podíamos pagar eso, el entonces dijo que no nos preocupáramos que el pagaba, al ver esto nos morimos de la pena y no hubo poder humano en el mundo de que aceptara plata, por lo menos para pagarle nuestra parte de la comida. 

Alguien dirá que somos tacaños, pero no podemos permitirnos excepciones a las reglas de austeridad que tenemos. 


Fuera de ese incidente la comida estuvo de locos, la sopa era un caldo con una sazón muy buena y llena de vegetales. 

Y el segundo plato fue, valga la redundancia un platao de carne de oveja acompañado con una salsa que al parecer era de tomate.  

Después del restaurante fuimos a hacerle la visita a los papás de Ivan, en su casa el señor nos embutió otro montón de comida, yo no me quejé, todo estaba muy bueno. 

Con el señor

Ellos vivían en un apartamento, muy bonito pero mas bonito fue cuando subimos al 16vo piso y desde ahí disfrutamos de la vista de Oremburg.


Luego tomamos un autobús, hasta nuestro siguiente destino, me pareció muy curioso que el bus tuviera cortinas. 


La villa:
Lo ultimo que queríamos ver ese día era la villa nacional, es un parque en el cual hay construcciones representativas de cada una de las etnias que se juntan acá. 


A la entrada había una estatua del señor Gagarin

Al fondo la casa rusa

Y la casa tártara. 

Luego de un recorrido mas bien corto, seguimos nuestro camino ya en dirección a casa, al rato vi esta expresión del orgullo nacional: 
Las letras dicen "lo podríamos repetir" 

Al llegar a casa descansamos un rato y luego llego una amiga de Iván que trabaja para la televisión local y nos quería hacer una entrevista. 


La entrevista fue bacana, siempre es interesante hablar de el porque de este viaje y como fue la preparada. Al terminar la entrevista quedamos en que mañana íbamos a hacer unas tómas con las motos al medio día. 

Luego, un amigo de Ivan paso por nosotros y salimos a disfrutar de un par de cervezas.