miércoles, 6 de mayo de 2015

Intento de salir de Tbilisi

4 de mayo, día 274

Un poco de contexto: 
Basta un poco de sentido común para entender que una de las cosas mas importantes en un viaje de estos es que a uno no le roben la moto, en base a esto los viajeros expertos recomiendan muchas cosas, pero hay una en la que hay un consenso general: la moto se tiene que dejar en un lugar con llave por la noche (siempre que se esté en una ciudad o pueblo), hasta el día de hoy hemos cumplido a cabalidad esta regla con la excepción de Jerusalén y las pampas, en ambas ocasiones las motos quedaron al frente de una estación de policía. En Tbilisi las motos se estaban quedando en el taller de un mecánico 

Mi día: 
Mi día empezó muy bien! Me levante temprano y salí a comprar pan para el desayuno. 

Aquí vendían el pan 

Adentro del horno del pan (nótese el pan haciéndose pegado a la pared del horno) 

Al terminar de desayunar empezamos el tortuoso proceso de la empacada, nos fue muy bien, a eso de las 10 estábamos listos. Mi papa fue entonces a esperar al mecánico que dijo que llegaba a las 11, se llegaron las 11 y ese Man nada que aparecía entonces con la ayuda de el mecánico del el lado lo llamaron para ver en que andaba, el dijo que frescos que en una hora llegaba. Mi papá se devolvió para el apartamento a ponerme al tanto, pasó la hora y nada que aparecía el tipo, se llegó la 1 y nada, ya a las 2 preocupados decidimos ir al taller haber si había aparecido, el vecino le toco volver a llamarlo y el dijo que estaba en camino. En esas empezó a llover, yo me fui de una para la casa porque había dejado una ropa secando afuera, pasaron otros 45 minutos y decidí volver a darle vuelta a mi papá y al mecánico. Pero nada ! Ya iban a ser las 3, en ese punto decidimos que no íbamos a salir ese día, le teníamos que preguntar a jim si nos podíamos quedar un día mas. Jim dijo que no había problema y al cabo de un rato, por fin el mecánico apareció, nosotros fuimos y cambiamos las motos de lugar, ya no donde ese señor sino en un lavadero vecino que parecía de buena reputación. El resto de la tarde nos dedicamos a hacer pereza, ver media película (muy pirata) y leer. 

Es la primera vez en todo el tiempo que llevo que las motos quedan tan bien guardadas que ni nosotros somos capaces de sacarlas.