lunes, 18 de mayo de 2015

El club

Mayo 16, día 286 

La levantada fue medio tarde, pero apenas teníamos que hacer 400 km entonces no fue problema, nos arreglamos y nos despedimos de Iván.



Este fue el paisaje todo el día.


En general no pasó nada interesante en todo el día, hicimos el recorrido en dos sentadas, una hasta llegar a una bomba para echar gasolina y comer nuestra dosis diaria de "borsh". 

La ultima hora de recorrido fue un calvario para mi porque estaba lloviendo y mis pantalones habían dejado de ser impermeables, por ende mis piernas estaban empapadas y si a esto le sumamos que estaba haciendo un frío tremendo... No fue del todo divertido. 

Todo mojado llegue a la casa de la persona que nos iba a hospedar, Sthepano, que Man tan bacaniao, vive solo en un apartamento de una sola habitación, es programador y un vegano.

Nos recibió y lo primero que hizo fue darnos comida. 

Aunque no se vea muy agradable estaba delicioso, era arroz, una ensalada de col y lo de arriba es algo no identificado. 

De una nosotros nos cambiamos y volvimos a salir, nos habían invitado a un grupo de conversación en ingles, salimos en las motos e increíblemente llegamos sin perdernos. La reunión era en un café y nosotros éramos el nuevo juguete, entonces nos preguntaron de todo, que cuanto llevábamos viajando, que porque, que el lugar mas bacano.... Nosotros respondimos de la manera mas bacana que pudimos a todo y al final nos dieron muchísimas gracias por haber ido y nos dijeron que nos admiraban mucho. Al salir mi papá me dijo que estaba sufriendo de vanidad, que esa gente que no conoce, no va a volver en la vida, que considera mas tesa que el, le hizo una serie de cumplidos que no cree ciertos pero aún así se sintió bien, yo me limité a reírme. 

El grupo 

Ya nos estábamos despidiendo cuando vi la hora y dije que estaba muy temprano, a las últimas dos personas que quedaron les pregunte que si querían ir a tomar un té, dijeron que si y fuimos, concersamos otro rato largo y a eso de las 9 nos despedimos y cogimos las motos para llevarlas a un parqueadero. 

Sthepano nos había dicho donde había un parqueadero pero por algún motivo no quisieron recibir las motos, luego de otro rato de inefectivamente por nuestra cuenta decidimos volver al primero a volver a tratar, la segunda vez, yo creo que al ver mi cara de desespero nos dejo guardar ahí las motos. 

Volvímos a la casa, conversamos un rato con nuestro amigo y nos fuimos a dormir.