viernes, 8 de mayo de 2015

Gente amable

6 de mayo, día 276 

Después de una levantada épicamente lenta, empacamos y nos despedimos de la persona que nos había hospedado la noche anterior.
Quien nos hospedo fue el señor de la derecha, el del centro es un pegado que no se de donde salió, pero el hombre también muy querido saco su navaja personal y se la regalo a mi papa, me imagino que de "recuerdo".

Ya descansados arrancamos con varios objetivos claros: hacer los 160 kilómetros del pueblo donde dormiríamos esa noche, encontrar un cajero automático para retirar rublos, recargar el celular y ponerle un plan de datos y como una misión adicional cambiar unos lari (moneda de Georgia) por rublos (moneda de Rusia). 

Lo primero que hicimos fue desayunar: una porción de Greshka, acompañado por unas albóndigas raras, pan blanco y algo muy parecido al ají dulce colombiano.



Luego al salir del desayunadero nos encontramos con dos motociclistas que venían de Kasajistán en estas cruiser. 

En estos dos días he visto bastantes motociclistas Rusos en motos de todos los colores y sabores! Pero lo que mas me sigue sorprendiendo es la cantidad, nunca había visto tantos viajeros internacionales en tan poco tiempo. 

En fin, después del desyauno seguimos,y paramos en la primera ciudad que encontramos para cumplir las misiones que teníamos. 


Esa señora es la conductora de ese bus, dando la curva de desengancho entonces se bajo y en par patadas ya tenía la maquina andando. 

En la ciudad empezamos a buscar un bankomat (palabra rusa para cajero), para hacer esto paramos y le preguntamos a alguien, el me indico un lugar y fuí a tratar de retirar. No me dejo, entonces me devolví a donde mi papa estaba ! El ya tenía nuevos amigos, era una pareja que era miembro de un club de motociclismo y al vera mi padre ahí parado se detuvieron haber si necesitaba algo. Como yo volví con las manos vacías se ofrecieron a llevarme a otro cajero, todo un éxito ese si funciono, ahí mismo aproveche, le eche plata al celular y le puse el plan de datos. Al volver nuestros amigos viendo la cara de hambre que posiblemente teníamos nos invitaron a almorzar. 

Que almuerzo tan bueno, mientras comíamos tratamos de conversar un poco mediante Google translate ya que ellos no hablaban muy buen ingles. 

Después pasamos a su casa, dondeintercambiamos  regalos: stickers para ellos, una camiseta epica para mi papa y un botón conmemorando los 70 años de la victoria de los sovieticos sobre los nazis a mi. 

Basili la camiseta y mi papa.

Mi botón


Basili y su esposa nos acompañaron un rato en la carretera en esa moto que sonaba mas como una balacera que como una moto. 

Hace mucho tiempo había leído que en Rusia un motociclista es un motociclista y no mas, aquí no tienen esas distinciones bobas que tenemos en Colombia de que entonces los de las BMW salen con motos así, los harlistas son solo entre ellos... Etc etc. Que bacano que en Colombia aprendiéramos de esta gente y generáramos ese sentimiento de camaradería sin importar: la marca, cilindrada o tipo de moto que manejemos. 

También me gusto mucho haber manejado unos kilómetros al lado de ese man, me dieron ganas de comprarme una moto tipo harley o café racer que suene bien duro, vestirme con cuero y parecer un niño malo. 

Me fui los 100 kilómetros que faltaban soñando despierto en la moto, que nota, bueno al fin llegamos a donde íbamos a dormir y nos fuimos derechito para el aeropuerto a buscar la casa de cambio en el haber si me cambiaban los laris por rublos. 

Llegamos al aeropuerto y el parqueadero era pago entonces mi papá se quedo cuidando las motos y yo entré a buscar eso, para entrar al aeropuerto tenía que pasar por una requisa, el policía me vio muy sospechoso y me pidió pasaporte, adicionalmente me pregunto que si tenía un vuelo (todo en el lenguaje internacional de hágase entender como pueda porque no hablaba ni papa de inglés) yo ahí me estresé, no se me ocurría como le iba a explicar con señas al agente lo que iba a hacer, ya le estaba explicando cuando vi a lo lejos la casa de cambio y la empezé a señalarla desesperadamente y a decir "change money, dollars, euro, rubles", afortunadamente el tipo entendió. Entré a la casa de cambio y de una me despacharon diciendo que ellos no recibían lari, entonces nada que hacer, otra vez a salir. 

Afuera le conté a mi papá la película y ya me iba a montar a mi moto, cuando vi que el dejo que la moto de él le cogiera ventaja y plop para el piso a exactamente 0 kilómetros por hora, si a uno lo coje mal parado una moto de estas tiene dos opciones, la deja caer o se hernia tratándola de sostener y después cuando se da cuenta que no es capaz, la deja caer. 

Al terminar de parar la moto fuimos a donde la gente que nos iba a hospedar, eran los papás de el anfitrión que habíamos tenido en San Petersburgo. Ellos nos recibieron en una casa que están construyendo en las afueras de la ciudad llamada mineralnye vody, muy bonita, en el garaje que ya tienen construido la señora tiene un pequeño negocio, una pastelería. Al vernos la cara de hambre inmediatamente nos ofrecieron comida:

La mejor pizza que me he comido en mi vida y té.

La pastelería y las trabajadoras. 

Después de comer dejamos las motos en esa casa y nos llevaron a su apartamento. Allí conversamos un rato, les mostramos fotos, comimos mas pizza endemoniada, yo me di un muy merecido baño y finalmente nos fuimos a descansar.