viernes, 24 de abril de 2015

Segunda parte, día 1; un nuevo comienzo

 23 de abril, 2015 

Me levante a las 7 de la mañana, no tuve suficientes horas de sueño. Pero bueno nada que hacer, me arregle de la manera más rápida que pude y salí por la moto, estaba muy emocionado llevaba más de un mes sin viajar así, en el trayecto al parqueadero tuvimos la mala suerte de que empezó a llover, entonces toco esperar un rato a que escampara. Finalmente cuando volvimos nuestro anfitrión nos estaba esperando para desayunar, pero queríamos salir a desayunar a uno de los restaurantes aledaños! Besiktas es conocido por sus cafeterías que solo sirven desayunos. El desayuno era una cantidad increíble de comida, primero que todo el pan es ilimitado entonces uno pide una porción de cualquier cosa y le traen pan hasta que uno se pare de la mesa ! Lo que pedimos fue entonces: aceitunas, dos tipos de queso, huevos, crema con miel, ensalada huso de tomates y posiblemente algo mas que se me olvida ! 

El caso es que después de terminar estaba listo para una siesta, desafortunadamente tenía que terminar de empacar, lo cual me tardo un par de horas, pero al final estuve listo, era tiempo de salir! Después de las despedidas respectivas con nuestro anfitrión, decidimos seguir el GPS al pie de la letra... Mala idea, en menos de lo que canta un gallo estábamos en un taco enorme, mientras veíamos a nuestro lado una autopista libre y en la misma dirección que íbamos, al cabo de una hora y media logramos salir! 

De ahí en adelante manejamos por caminos muy secundarios, siempre viajando al Este. El trayecto nos llevo por paisajes hermosos y especialmente grandes vistas de la costa del mar negro! 


Los caminos muy secundarios 





El mar negro


A eso de las 6 d ella tarde decidimos que era hora de buscar un lugar para acampar, en un par de kilómetros encontramos una salida de la carretera hasta un lugar bonito, solo había una persona en los alrededores que sin importar que solo hablaba turco se mostró muy amable! Por la noche después de comer mi papa decidió hacer una fogata y sorpresivamente fue todo un éxito. Hoy escribo desde la carpa escuchando las olas del mar negro que me arrullan