sábado, 11 de abril de 2015

No dimos pie con bola en Moscú

Nada como salir de turismo y volver con las manos vacías.

Nuestro plan era ir a ver el transbordador espacial Buran e ir al museo de la defensa de Moscú, pues esa es una de las historias más interesantes sobre la Gran Guerra Patria, ya que el asedio que mantuvieron los fascistas sobre la ciudad estuvo a sólo treinta kilómetros, y fue tanto el susto que tenían de que la ciudad cayera que hasta el mismo Estalin se montó en un avión con un Icono de la virgen María para pedirle que los protegiera. Esta batalla de Moscú marco tanto a sus habitantes que hoy en día tienen un dicho de uso cotidiano derivado de ella, este dice: no podemos retirarnos más, atrás esta Moscú! Queriendo decir que por más titánica o imposible que sea la tarea, no hay como sacarle el cuerpo. Lo primero era ir a ver el transbordador,  tomamos en metro y nos bajamos en una estación y empezamos a caminar, pero a los 10 minutos nos dimos cuenta que allí no era así que nos regresamos y volvimos a tomar el metro. Una vez más nos apeamos del metro, esta vez en la estación correcta, y de camino al transbordador nos detuvimos en una máquina expendedora de snacks, pues vimos algo similar a una Malta en lata y la compramos, resulto ser una agua tónica. Continuamos hacia el transbordador caminando por un enorme parque a la orilla del río, lleno de estudiantes y gente paseando, y para sorpresa nuestra cuando llegamos al lugar indicado el transbordador no estaba allí.  Con algo de frustración nos dirigimos al museo de la defensa, el cual buscamos en GoogleMaps por la dirección, llegamos a la estación indicada, caminos 20 minutos, encontramos la dirección exacta pero no había ningún museo allí. Para reponernos de la aburrición entramos a un supermercado dispuestos a comprar la Malta, y con diccionario en mano nos dimos a la tarea de buscarla, cuando finalmente encontramos la que parecía ser, la compramos, y rebosantes de emoción salimos a destaparla inmediatamente y resultó ser una cerveza libre de alcohol.   T
A eso de las 5:30 de la tarde nos dirigimos a casa, con un cúmulo de sentimientos encontrados, pues el día estuvo hermoso y las caminatas que tuvimos que hacer fueron magníficas ya que vimos como la ciudad se alegraba por el buen clima e iba cobrando vida, pero por otro malo estaban todas las metidas de pata del día.  
Y para rematar, llegando a la casa, paramos en un supermercado a comprar algunas cosas y aprovechando que había a quien preguntarle, quise hacer un último intento para comprar la Malta, así que mira en el diccionario y pregunté entre ruso e inglés, en ruso la palabra para malta suena como algo así: zoladd, tan pronto se la dije al encargado de una nos hizo señas de que había entendido y nos pidió que lo siguiéramos al otro extremo del supermercado y allí nos entregó una caja de ensalada.

Al final pudo más lo bueno y el día lo calificamos como éxitos y es uno de los que con más cariño recordamos. 

Saludos.