lunes, 2 de marzo de 2015

A Atenas

De Cairo a Atenas

¡Que mas pues campeón!

Salimos  no muy temprano, pues primero debíamos comernos un suculento desayuno que nos hizo la mama de Mustafa. Así que a eso de las 10 sorteamos por última vez el tráfico tan pesado de El Cairo y nos pusimos en camino hacia Santa katerine.  Nuestra primera parada fue justo antes de entrar al túnel que pasa por debajo de el canal del Suez, allí la policía nos chequeo los papeles y nos dijo que las motos las debíamos pasar en un camión, que por favor parquearamos y en alguno de los camiones que pasaban nos despachaban, pero afortunadamente cuando nos dirigíamos a dejar las motos donde nos indicaron, nos llamaron de nuevo y nos dijeron que podíamos cruzar.

El túnel mide casi dos kilómetros, al otro lado pusimos gasolina y compramos un pan árabe para el camino.  Y allí mismo, preguntamos en un puesto de control del ejército si podíamos dirigirnos hacia Taba (frontera con Israel) por la carretera del norte que cruza el desierto del Sinaí derecho, y nos dijeron que si; pero 60 km más adelante fuimos detenidos en un puesto de policía de donde nos hicieron regresar para tomar una ruta más hacia el sur dado que ésta según ellos era muy peligrosa para los turistas.  Después de deshacer lo que llevábamos y avanzar hacia el sur por la otra carretera unos 150 km, la moto de Daniel sufrió un pinchazo, empezamos las reparaciones a las 5:30 y con tan mala suerte que nos toco cambiarla tres veces y apenas vinimos a finalizar como a las 8:00 pm. Y de ahí a buscar donde dormir, para eso paramos en el primer pueblo que encontramos como a 5 km de la varada, pero sólo había resorts y eran muy costosos, así que decidimos avanzar por 60 km más hasta otro poblado, pero el único hotel que había estaba lleno. El dueño al ver nuestra cara de desconsuelo nos preguntó que si podíamos acampar y nos mando con alguien para la estación de policía, donde después de un chequeo riguroso de nuestros pasaportes nos permitieron acampar.

En la mañana nos entregaron los pasaportes y nos escoltaron por 20 km hasta el siguiente puesto de control, allí nos revisaron de nuevo y tras 20 minutos continuamos. El siguiente chequeo nos toco justo antes de las partidas para Santa Katerine, nos retuvieron los pasaportes y nos informaron que debíamos ir escoltados hasta el siguiente puesto de control que estaba a 80 km y pues así nos toco hacerlo y no pudimos tomar la carretera por santa katerine, por ese pequeño detallé debimos hacer casi 200 km más ese día para llegar a Taba. 

El paso de la frontera lo iniciamos a las 4 en el lado egipcio y lo finalizamos a las 10 pm en el de Israel. En Egipto nos hicieron desempacar absolutamente todo, para que no fuéramos a sacar antigüedades, y en Israel chequearon todo con rayos X para que no fuéramos a entrar nada peligroso. La revisión que hicieron de los pasaportes fue muy exhaustiva, nos preguntaron por los detalles de nuestro viaje por África e incluso me preguntaron sobre nuestra página de Facebook, al final después de 3 horas nos permitieron el ingreso. Lo más destacable es que las personas de apoyo de la frontera de Israel se portaron de maravilla con nosotros, un guardia nos invito a capuchino y croasaint y otra señora de una cafetería a galletas y manzanas.  Al final ese día, tan pronto salimos de ahí, nos dirigimos a la playa sobre el Mar Rojo ahí acampamos.

En la maña fuimos a la ciudad, buscamos gasolina e internet para consultar sobre el clima en Jerusalem, el cual seguía sumamente complicado, así que lo tomamos con calma y al medio día salimos  rumbo hacia el norte, hacia el mar muerto, y luego de un par de horas empezó a llover, así que a buscar donde armar carpa. Esa noche llovió de lo lindo, incluso al siguiente día, solo a las 9 vino a escampar.

Después de organizar todo y desayunar en una estación de servicio cerca a donde acampamos, salimos hacia el mar muerto, donde tuvimos una de las experiencias más agradables de este viaje, pues la sensación de meterte al agua y que esta te mantenga a flote sin ningún esfuerzo por parte tuya es muy bacana.  Luego de aguantar frío ahí un rato, salimos para Jerusalem, a donde llegamos sin ningún problema al hostal que habíamos escogido, pero que desafortunadamente no tenía donde dejar las motos, con lo cual nos toco voltear casi dos horas hasta que en el parqueadero de una estación de policía las logramos dejar. Este asunto de dejar las motos en un lugar seguro es muy delicado para nosotros, siempre buscamos lugares bajo llave o bien guardados, pues frente a este punto no sobran las precauciones y no tomamos ningún riesgo, hasta ahora siempre las hemos logrado dejarlas en lugares seguros y así pretendemos seguir haciéndolo.

Al siguiente fía el plan era visitar Jerusalem y en la tarde salir para Tel Avit, pero en ultimas hicimos un recorrido por la ciudad antigua y decidimos quedarnos  y más bien al siguiente día salir de una vez para Haifa.  Sobre Jerusalem nos impactaron un par de cosas, lo primero fue que al visitar la Mesquita sobre la roca, una de las más antiguas del mundo con más de 1000 años y el tercer lugar más sagrado del Islam, fuimos atacados con bolas de nieve por un grupo de chicos musulmanes, los cuales nos sacaron corriendo del lugar.  Y lo otro que nos impactó, fue visitar esos lugares sagrados y ver el fervor con el que tantos cristianos de diferentes religiones los veneran: rusos, griegos, protestantes y católicos, y de todas formas fue sobrecogedor ir al lugar de la santa cena, a algunos sitios de las estaciones del vía crucis, al sitio de la crusifixion y al santo sepulcro.

Sobre el hostal en el que estuvimos, te cuento que esta catalogado como el quinto mejor del mundo, y la verdad, ll disfrútamos mucho, tenía un gran salón social y el desayuno era espectacular.

Al siguiente día fuimos al mar de Galilea, pero todo el día estuvo muy gris, así que no fue muy divertido que dijéramos.  Pasamos la noche cerca a Haifa, donde han couchsurfer genial y al siguiente día fuimos a Haifa y nos quedamos donde un Colombiano amigo del papa de una compañera de Daniel. Y aprovecho acá para contarte sobre la amabilidad de los colombianos que nos hemos encontrado, Paola en Luxor, Caro en Hurgada y ahora Pedro en Haifa, y pues sólo te puedo decir que nos han hecho senté como en casa.

El miércoles 25 en la mañana Pedro nos acompaño hasta el puerto, donde hicimos los pagos y diligencias correspondientes y embarcamos como a las 4, nos ubicarnos en una cabina con un camarote muy cómodo, baño, ducha, closet, ventana al mar, y un escritorio.  Las comidas eran abundantes y siempre había café, pan y cereal disponible.  La pasamos muy cómodos en estos tres días de travesía , acompañados por una pareja de Finlandia y un conductor de camión de Rumania, y en Chipre subieron otro par de pasajeros pero poco comunicativos.   Los de Finlandia nos hablaron todo el tiempo sobre que Rusia nunca los pudo invadir el Segunda Guerra Mundial y sobre que debíamos leer la Biblia.
En fin, el sábado en la mañana llegamos a Grecia y al medio día ya estábamos rumbo a Atenas, los trámites de ingreso fueron muy fáciles.

En Arenas llegamos directo al centro, cerca de la Akropolis, allí parque los las motos, salimos a caminar y nos encontramos con Péter, nuestro anfitrión en Atenas, fuimos a su apartamento, nos cambiamos y estuvimos de nuevo en el centro caminando en la noche y luego fuimos a comer. El centro de Atenas es magnífico, esta lleno de cafés y restaurantes, muchas calles son de un sólo carril y varias son sólo peatonales. Es muy agradable recorrerlas y ver gente de todas partes del mundo por ellas.

Saludos y que te recuperes pronto para que empieces a montar bicicleta de una.