miércoles, 11 de febrero de 2015

De Khartoum a Aswan, 11 de febrero

¡Que más pues Campeón!

Bueno, te cuento que ya estamos en Egipto, ahora déjame contarte como fue que llegamos acá desde Khartoum. El viernes en la tarde después de visitar el mercado de camellos, donde nos pidieron 1800 dólares por uno, y de acompañar unos musulmanes en su oración vespertina, Daniel presentó la entrevista para Harvard, y según la entrevistadora le fue muy bien. Entre tanto, Abotalib (nuestro anfitrión) y yo nos sentamos en el patio de la casa a conversar y a comer nuestra cena y la de Daniel, al final después de la entrevista lo acompañamos a un restaurante cercano para que él cenara.

Daniel lavando ropa
Ensayando el camello, 1800 dólares

En el transporte público, unas pequeñas busetas por tan solo 1 pound (300 pesos)





Los noveleros

El sábado en la mañana tensionamos la cadena de mi moto, revisamos la presión de aire de las llantas, niveles de aceite y pusimos aceite en el lubricador automático de cadena, almorzamos y salimos al medio día rumbo a las pirámides Meroe a unos 270 km. La tarde fue de las más calurosas que hayamos tenido, así que a eso de las 4 nos detuvimos a almorzar, y como de costumbre, pedimos "ful y huevos", es decir, fríjoles con ensalada y aceite de oliva acompañados de pan árabe y huevos fritos sin la yema, allí nos quedamos más de una hora y para rematar tomamos café y te.  A las pirámides llegamos como a las 6, así que ese día no ingresamos y lo que hicimos fue de una ir a armar campamento como a un kilómetro de la entrada, detrás de una pequeña colina de arena. Allí, aprovechando que había luna llena, esperamos hasta las 10 de la noche a que saliera y nos trepamos a la colina para tomar algunas fotos de las pirámides.

Almorzando antes de salir

La novedad

Vista nocturna de las piramides




En la mañana del domingo, subimos de nuevo a las pirámides para contemplarlas por última vez a la luz de la luna y salimos rumbo a Dongola, teníamos 600 kilómetros por delante. Después de avanzar unos 400, justo antes de llegar a Karima, nos detuvimos a almorzar "ful" y a repostar gasolina, y justo arrancando le sentí un ruido extraño a la moto, por un par de kilómetros Daniel y yo intentamos encontrar que era y nada, así más bien nos detuvimos en un puesto de policía que había más adelante para trabaj con más calma, y allí después de revisar cuanto se nos ocurrió, nos dieron las 6 de la tarde, pero el punto bonito de todo esto, fue que los policías se portaron a las mil maravillas, primero nos invitaron a comer pan con un queso crema dulce, luego nos ofrecieron su caseta para dormir, y a eso de las 8 de la noche se nos acercaron para que los acompañáramos a comer ahí cerca, nosotros nos negamos ya que Daniel estaba hablando por teléfono y además no queríamos dejar las motos solos, pero ellos no se dieron por vencidos y lo que hicieron fue que nos trajeron comida y gaseosa, y para acabar de ajustar no dejaron que se las pagáramos, insistieron en que era una invitación de ellos.   Y sobre el ruido de la moto, lo que concluimos fue que era la cadena ya muy gastada, así que el lunes madrugamos, la tensionamos lo mejor que pudimos y continuamos rumbo a Wadi Halfa.

Ahí nos permitieron dormir

Nuestros nuevos mejores amigos

Además del calor abrazador, los 550 km que hicimos ese día por medio del desierto, transcurrieron sin ninguna novedad, al final acampamos a unos 60 km de Wadi Halfa, en una pequeña colina a un kilómetro de la carretera.

EL ENREDO DE LA FRONTERA

Madrugamos, desmontamos campamento y nos fuimos a desayunar a Wadi Halfa, una pequeña ciudad a orillas del Nilo, y a las 9:30 llegamos a la frontera, allí intentamos por todo los medios que nos sellaran los Carnets de las motos para salir, pero fue imposible, estuvimos más de una hora de un lado para otro, y siempre nos decían que teníamos que esperar a Mazar,  y la razón que les entendíamos era que ellos no hablaban inglés y nosotros no hablábamos árabe, al final el encargado de poner el sello lo mejor que hizo fue llamar a Mazar y comunicarnos con él, y la conclusión fue que había que esperarlo.  Después de que llegó Mazar, le tomó alrededor de unas dos horas y media hacer todo el tramite, eso había que recoger como tres firmas y pagar un impuesto de salida. Total que por sus servicios profesionales nos cobró 100 dólares, los cuales después de negociar terminaron siendo 50, y creo que de no ser por él, todavía estaríamos allí dando vueltas.  Y del lado de la frontera de Egipto, la cosa no fue más fácil que digamos, pero de esa si estabamos advertidos y ya teníamos contactado el FIXER que nos ayudaría con todo, y efectivamente nosotros lo único que tuvimos que hacer fue pasar nuestra maleta por una maquina de rayos X, y todo lo relacionado con la moto e incluso la sellada de nuestros pasaportes corrió por cuenta de KAMAL, quien nos cobró por sus servicios 100 dolares, fuera de los 350 dolares que había que pagar para el ingreso de las motos a Egipto.  Y a eso de las 3 de la tarde ya nos encontrábamos en Egipto oficialmente.  A las motos les debimos cambiar las placas por unas egipcias y a nosotros nos dieron una licencia de conducción temporal escrita en árabe.
De la frontera se recorren unos 30 km para tomar el ferry para cruzar el lago Nasar, la travesía para cruzar el lago dura más o menos una hora.  Kamal nos acompañó en el ferry, allí le pagamos los 456 dólares por todo y nos cambió unas libras sudanesas que nos sobraron.  Además, llamo un amigo en Abul Simbel para que nos permitiera acampar en su casa para pasar la noche.



 


Al llegar a Abul Simbel, bajamos las motos y nos parqueamos en un café justo ahí en el puerto, ahí pasaríamos la noche. El amigo de Kamal, Moises, es el dueño y el café lo tiene diseñado para atender a los sudaneses que transitan por la frontera. Después de que se fueron los 4 buses que habían cruzado en el ferry, ordenamos algo de comer y nos sentamos al pie del lago a descansar, y oh sorpresa cuando llegó la comida, ensalada, arroz, pan arabe y tres pescados fritos para cada uno, y como si eso fuera poco luego trajo otros tres, al final sobraron un par de pescados y nosotros quedamos a rebentar.



Hoy nos levantamos temprano y nos fuimos rumbo al templo de Ramses, pues Moises fue muy insistente sobre que bajo ninguna circunstancia dejáramos de ir a visitarlo.




Al salir del templo nos encontramos con que la llanta delantera de la moto de Daniel estaba pinchada, así que la cambiamos, nos comimos un cereal, y fuimos de nuevo donde Moises para pedirle que llamara a Kamal para avisarle que nos demorábamos, pues habíamos quedado de encontrarnos con él antes de la 1 en Aswan a 300 km de Abu Simbel. Y cuando nos disponíamos a salir, descubrimos que la llanta delantera de la moto de Daniel estaba de nuevo desinflada, así que le pusimos aire y fuimos a buscar un monta-llantas, y efectivamente el neumático que traía de repuesto estaba pinchao. En fin, el asunto fue que entre unas y otras terminamos saliendo a las 12 y teníamos 500 km por delante.
Justo antes de llegar a Aswan, nos encontramos un overlander en bicicleta, que salió de Ciudad del Cabo hace 8 meses, y va rumbo a Francia, pero aún no sabe cuando llegará.



Llegamos a Aswan a las 4, compramos una linea celular, y nos encontramos con Kamal para que nos entregara un formulario ya listo para salir de Egipto. Y pues decidimos quedarnos acá  en un hotel de un amigo de Kamal y aprovechar para bañarme después de 5 días de estar acampando, y Daniel no quiso hacerlo dado que está haciendo mucho frio.