sábado, 3 de enero de 2015

De Uyole a Dar es Salaam en Tanzania

3 de enero de 2015

¡Que más pues campeón!

La noche del 31 la pasamos muy bien, todos los niños se pusieron sus mejores trajes, comimos temprano y a las 8 empezó la fiesta, y como te parece que Daniel les hablo de la tradición de salir a darle la vuelta a la manzana con una maleta y eso hicimos, los 30 chicos y los adultos y visitantes salimos a correr alrededor de la casa y cada uno con su maleta, fue algo realmente simpático.

El primero de enero nos despedimos y continuamos rumbo a Iringa, con tan mala suerte que recibí mi primera multa por exceso de velocidad, pues por todos los pueblos hay señales de que el límite máximo es de 50 km/h, el cual veníamos respetando siempre, hasta que en un descuido pase por este pueblo a 60 y me gané mi multa, que por suerte es barata, son sólo 18 dólares.

En Iringa nos quedamos donde Joseph, un rasta muy a le y simpático, quien sembró en nosotros el deseo de visitar en Etiopía una ciudad llamada Shashaman, que es la cuna de los rastas.

 Y de Iringa salimos a las 7:30 hacia Dar es Salam que se encontraba a 500 km, nos esperaba un día muy largo. En la parada que hicimos para desayunar nos encontramos con un par de Alemanes que se dirigían hacia Kenya en moto, conversamos un rato y siguieron. Ahí nos dimos cuenta que Josep nos había llamado 4 veces, y nos imaginamos que habíamos dejado algo, así que tan pronto tuvimos señal lo llamamos, y lo que había ocurrido era que nos habíamos traído las llaves de su casa y debimos parar en un pueblo para enviárselas en bus.  

Y como te parece que la carretera cruzaba por un parque nacional, y tuvimos la fortuna de encontrar jirafas, cebras, elefantes e impalas.



Llegar a Dar es Salam nos tomo mucho tiempo, a eso de las 6:30 pm ingresamos a la ciudad en medio de un tráfico horrible. Aprovecho y te cuento que hay muchos conductores irresponsables you agresivos en Tanzania, cuando se quieren pasar se pasan independiente de que tu vayas de frente en la moto, ellos te ven y como si nada se salen para adelantar y no te queda más remedio que parar y orillarte, y eso nos paso no una, ni dos, sino muchas veces. Y como su eso fuera poco, los que te adelantan son igual de agresivos, pasan a toda velocidad por tu lado a escasos centímetros de las maletas, esto ha sido lo más estresa te de todo el viaje.

Tan pronto llegamos a la ciudad nos dirigimos al puerto en busca del ferry para cruzar, y encontramos un enorme barco que trabaja las 24 horas, llevando de un lado a otro miles de personas diariamente. El espectáculo fue asombroso, pues el ferry estaba lleno de carros, motos y bicicletas, y una enorme cantidad de personas caminaba en procesión hacia él y al final todos lograron entrar.  El cruce dura sólo unos 15 minutos.

Después de cruzar debimos esperar al señor que nos iba a hospedar unas día horas, pues estaba al otro lado esperando su turno para cruzar.  Mientras lo esperábamos, discutimos que sería muy bueno que nos tocará una casa bien cómoda, pero al final concluimos que si nos tocaba una casa con inodoro sería magnífico, pues ya llevábamos 9 días sin ver uno.

Mañana seguiremos acá en Dar es Salaam, y el lunes seguiremos nuestro camino.

Saludos