sábado, 13 de diciembre de 2014

De Sudáfrica a Zimbabue, 13 de diciembre, Victoria Falls

¡Que más pues Campeón!

De Sudáfrica a Zimbabue.

Son las 10:30 a.m., el sol es abrazador y la cola para hacer inmigración en el lado de Sudáfrica parece no tener fin. Daniel se pone al final con la seguridad de que avanzaremos rápido y podremos hacer los 300 km hasta Bulawayu.

11:30 a.m.  Hola hijo ¿cómo vas?, te traje agua. —Nada papa esto está muy lento, me responde ya sudando. 
Ha avanzado solo un par de metros, me quedo en la cola y él va a descansar. Al cabo de media hora empiezo a sudar copiosamente y a sentir el fuerte olor de las personas, todos negros, es un olor muy penetrante similar a la cebolla. Seguramente yo les huelo a vaca o a quien sabe que hedor bien feo.

12:30, logré avanzar otro metro y las personas que están con nosotros en la cola ya saben toda nuestra historia. Daniel logra hacer el papeleo de las motos con un oficial de aduanas que encontró afuera. El calor es insoportable y no hay sombra donde refugiarse. A un oficial que pasaba le  logro preguntar: —¿Qué pasa oficial, esto no se mueve? —todo está bien, siga en la cola. Me responde y se aleja a fumarse un cigarrillo.

1:30 p.m. Y avanzamos otro poco,  ya nos encontramos a solo 10 metros de la oficina de inmigración. Acá nos quedamos estancados, y vemos como los tramitadores entran y salen de la oficina sin ningún problema, por 100 Rands conseguían el sello en el pasaporte. Algunos viajeros, tratan de colarse y un enorme vigilante negro y muy mal encarado los saca a rastras y los amenaza con un bolillo tratando de mantener la fila "ordenada", pero contra los tramitadores no hace nadie nada.

2:30 p.m. Seguimos Daniel y yo en la cola, ante la inminencia de entrar y a lo enérgico del vigilante cuidando su cola, ni nos atrevemos a ir al baño para no ir a perder el puesto.
 
3:00 p.m. Pasa de nuevo el mismo oficial, lo llamo y nos reconoce, pues somos los únicos blancos en la cola, note sorprende de que aún estemos ahí. Se aleja y al frente de la cola da algunas instrucciones y se empieza mover la cola.  Media hora más tarde logramos ingresar a la oficina de inmigración donde hay 5 personas atendiendo.  
Así después de 5 horas y media logramos sellar nuestros pasaportes, nos despedimos de nuestros amigos de la cola y salimos rumbo a las oficinas de inmigración y aduanas de Zimbabue, una oficina en la que lo único que parece bien tenido, es el retrato colgado en la pared del eterno presidente Mugabe, el resto del lugar parace salido de un cuento de García Márquez, las paredes sucias y desteñidas, un aire acondicionado que lleva años sin funcionar fiel testigo del deterioro del país.  

El tramite  la visa fue rápido, despues de saludar a a uno de los amigos que hicimos en la cola de Sudáfrica, simplemente presentamos la carta que nos llegó por correo en repuesta a la solicitud en linea que hicimos, llenamos un formulario, pagamos los 30 dólares y listo.  Pero para el ingreso de las motos eso fue otra historia. primero había que pagar el peaje del puente y el derecho al uso de las vías, para lo que nos tomamos tan solo 5 minuto, y así, con la moral renovada nos fuimos a la ventanilla para entregar el Carnet de passage en douane, y al llegar continuamos optimistas, pues la cola era de tan solo un par de metros. Paso una hora y seguíamos en el mismo punto, llegó la noche y avanzamos medio metro, le preguntamos al supervisor y nos dijo que siguiéramos en la cola. Al fin, después de tres horas logramos finalizar esta vuelta, luego fuimos por los sellos de la policía, los cuales obtuvimos sin ninguna demora, ya solo quedaba la inspección de los vehículos, así que nos dirigimos a la ventanilla de aduanas y falto poco para desmayarnos apenas vimos la interminable cola que había, pues por ahí pasaban no solo los que tenían vehículo, sino todos los que llevaran alguna mercancía en los buses. Nos acercamos a la ventanilla y le preguntamos a un oficial al respecto, y de la manera más sorprendente nos dijo que sí,  que ahí era, pero que le entregáramos el documento y lo selló de una.  

Después de 10 horas logramos ingresar nosotros y las motos a Zimbabue, y lo primero que nos encontramos fue con un timador. Resulta que los vehículos necesitan llevar en la parte tracera algún material reflectivo y nuestras motos no lo tenían, y un joven de los que cuidaban los carros nos ofreció cuatro pedazos de cinta, después de revisar la calidad y del debido regateo le pedimos que los pegara,  al disponernos a pagar paso un carro y los ilumino, y para nuestra sorpresa era solo papel adhesivo de color rojo.

Después  de 10 horas en la frontera, a las 8:30 p.m. nos dispusimos a buscar una zona de camping, y luego de deambular casi media hora por el pueblo preguntando, encontramos un lodge, pero lo más barato que tenían era a cuarenta dólares.  La recepcionista no podía rebajar, pero llamo al administrador para ver si podíamos armar la carpa, al final nos permitieron acampar por diez dolares en un cuarto que estaban construyendo, con baño y electricidad, y hablamos largo rato sobre Zimbabue y Colombia.

Saludos.