miércoles, 10 de septiembre de 2014

Carta para Manuel, de Huaraz, a Lima y a ICA

Cuzco, 10 de septiembre de 2014
Manuel Gómez
#QueMasPues hijo, ya ha pasado mucho tiempo desde que te escribí la última vez, así que perdoname por tenerte tan abandonado.

Nuestra estadía en Cuenca termino al cabo de 10 días, pues al final llegó el repuesto que estábamos esperando y logramos seguir sin problemas.  Como te parece que además le mandamos a hacer a las motos unos cortavientos en fibra de vidrio para las manos, a las motos, y quedaron geniales, ya eso nos ayuda mucho con el frío. 

Hoy te quiero contar que en últimas, la semana pasada luego de salir de Huaraz, muy a nuestro pesar, pasamos por Lima, hemos "tenido" que ir para comprar unos accesorios para la GoPro de Daniel y así documentar mejor nuestro viaje. Y pues ya entrados en gastos, aprovechamos para cambiar el aceite y comprar la llanta delantera para mi moto, y de paso comprar unos guantes para Daniel reemplazar los rotos que traía.

Fue un día aburrido, por la panamericana y por lo tristes que se ven los pueblos del desierto, todos toman ese color café de la arena. También fue un día muy estresante, pues la actitud de las personas para manejar es muy, muy agresiva, los trancones hasta son aguantables, pero estar pendiente de que ya te van a tirar un carro encima por cualquier lado es muy complicado. Tuvimos un aviso de lo que nos esperaba, cuando ingresamos al área metropolitana de Lima, pues aún nos faltaban 40 km, para llegar a nuestro destino y ya estábamos en la ciudad, así que ya te podrás imaginar el tamaño de semejante ciudad para albergar a más de doce millones de habitantes.
Al final, no nos aguantamos el estrés de la ciudad, y nos quedamos solo un día, y de una continuamos hacia Ica, para ver el Oasis de Huacachina, montar en los buggies por el desierto y tirarnos en tabla por las dunas.

Y como no faltan los antojos, rumbo a Ica, decidimos meternos a la playa con nuestras motos, y pues bueno, lo mejor es ver las fotos para saber como nos fue. Después de esto nos dimos cuenta que la cadena estaba mal tencionada, así que le dedicamos un par de horas a hacerlo bien.
Llegamos a ICA a eso de las 6:00 pm, y te cuento que nunca creí que me sentiría más estresado que en Lima manejando. Resulta que para llegar a Parcona, el distrito donde vivía Ber, quien nos hospedaría, había que atravesar ICA por completo, y eso es un mar de mototaxis y taxis pequeños, saliendo de todos lados, metiendose por cualquier hueco y pitando como locos.
Al final llegamos a nuestro destino, y Ber nos ofreció su garaje para las motos, y un cuarto donde podríamos extender los colchones y dormir en nuestras bolsas de dormir.  Allí se estaban quedando también otros dos colombianos, paisas para ser más exactos, Carlos y Miguen, quienes andan recorriendo suramerica desde mayo y se financian vendiendo manillas y trabajando; Jack un señor estadunidense que anda recorriendo el mundo, y Wan, el más pintoresco de todos, un coreano que lleva 4 años recorriendo el mundo en moto y que en sus 80 kg de equipaje lleva 30 dedicados exclusivamente a elementos para preparar café. 

En fín, conversamos un rato y pasamos una noche bien descansada. Luego te escribo para contarte lo que ha pasado después de esto y como nos fue luego de salir de Cuenca.
¿Cuéntame tu como lo estás pasando?

Dejando atrás las montañas de Huaraz

Pueblo triste y café antes de Lima.  Así son todos en el desierto


Moto pesada en arena blanda

Moto aventurera

Para el recuerdo